Fernando Gajardo, inventor de modelos de utilidad: "Hay que arriesgarse y tener fé en lo que uno inventa"

Para este oriundo de la oficina salitrera Pedro de Valdivia, lo más importante a la hora de inventar es guardar reserva hasta que esté inscrita la patente, realizar una búsqueda previa del estado de la técnica y estar seguro que lo que va a inscribir sirve y tiene una mejora.

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Para Fernando Gajardo (59), operador de equipos contratista en obras menores, y venta de artículos de seguridad, todo comenzó en el año 1998 cuando trabajaba en el sistema de riegos de pilas de lixiviación. Ahí visualizó que en la minería extractiva existen atrasos, los que para él se producen en la etapa de perforación, "debido a que los orificios se llenan con material y a su vez producen problemas de seguridad al romper los cordones de detonantes (son explosivos) por derrumbes de materiales".

Es así como le surgió la idea de crear un modelo de utilidad para la minería, el cual consiste en una carpeta tipo bolsa de lona que se utiliza para recolectar el mineral producido en la etapa de perforación, lo cual evita que los orificios se llenen de carga y atrasen la producción.

El modelo de utilidad (Registro 292 Modelo Utilidad) está fabricado de lona o polipropileno y, de acuerdo a su diseño, puede ser tomado por una grúa horquilla, cargador frontal u otra máquina, pues en el centro posee un orificio que tiene el diámetro de las brocas perforadoras.

Modelo de utilidad

Para Fernando, quién nació en la oficina salitrera Pedro de Valdivia y que llegó a vivir a Antofagasta debido a la muerte de su padre, lo más importante a la hora de inventar es "guardar reserva hasta que esté inscrita la patente, realizar una búsqueda previa del estado de la técnica y estar seguro que lo que voy a inscribir sirve y tiene una mejora. En este caso, que mi invento pueda servir a la gran minería reduciendo grandes costos".

Gajardo cuenta que lo más difícil en este proceso fue tratar de hacer informes en una forma más técnica para poder contestar las respuestas del examinador. Por lo mismo, recomienda acudir al Instituto Nacional de Propiedad Industrial, INAPI, "porque la gente de este organismo es especializada, se maneja en el tema, hay mucha honestidad, sinceridad y confianza, además son muy expeditos. La asesoría de INAPI fue excelente por parte de todos los funcionarios, siempre están llanos a colaborar y habla muy bien de ellos".

Este inventor cuenta que fue un afortunado porque siempre tuvo el apoyo de su familia, quienes ven cómo -gracias a la obtención de la patente- mejorarán sustantivamente "en el aspecto personal, económico y laboral".

Esta patente es la segunda que obtiene Gajardo, pues ya contaba con otro modelo de utilidad concedido y que también está relacionado con la minería, que consiste en un conector para mejora de riego de pilas de lixiviación (Registro 304 Modelo Utilidad).

Con toda la experiencia ganada en estos últimos años en materia de propiedad industrial, la recomendación de este creador para los innovadores es clara: "arriesgarse y tener fe en lo que uno inventa".