Rodrigo Reveco Granifo, experto en riesgo internacional: "Inventar siempre será una gran aventura, pero se puede"

El creador de la cápsula que salvó en 2010 a los 33 mineros atrapados en la mina San José es enfático en señalar que la observación del entorno es clave para madurar ideas y desarrollar soluciones innovadoras.

El incendio de una planta nuclear en Japón, el varamiento de una plataforma petrolera en Alaska o la erupción de un volcán en la Patagonia son desastres que llenan periódicamente las primeras planas de los diarios internacionales. Sin embargo, también son situaciones que requieren de la intervención de especialistas que ayuden a controlar lo que parece inmanejable. Y Rodrigo Reveco es uno de ellos.

Rodrigo Reveco Granifo
Rodrigo Reveco Granifo

De hecho, es el único chileno experto en riesgo internacional certificado por Naciones Unidas en incendios en espacios confinados, condición que lo ubica como uno de los pocos peritos en el mundo capacitado para hacer frente a los más desafiantes accidentes naturales u originados por el hombre en cualquier lugar del planeta.

Precisamente esa alta especialización ha sensibilizado a Reveco respecto de los riesgos que existen en el entorno cotidiano de las industrias, llevándolo a observar situaciones subestándar en distintos ámbitos y desarrollar diversas soluciones para minimizarlos. Es el caso de la cápsula metálica que permitió rescatar a los 33 mineros atrapados en la mina San José, en los alrededores de Copiapó, en septiembre de 2010.

La historia de este invento parte el año 2006 y, paradojalmente, un 27 de febrero. Ese día dos trabajadores que realizaban faenas para una empresa subcontratista en la mina de una empresa de la gran minería del cobre en Rancagua perdieron la vida al caer a un pique de 30 metros, tras cortarse la cuerda de la jaula de seguridad en la que se encontraban.

"Yo en ese momento no tenía muchos conocimientos al respecto y con mucho interés consulté la opinión de mi padre, un constructor civil y experto profesional en riesgo de la primera horneada en Chile, quien me explicó algunos detalles al respecto. Por ejemplo, que las minas subterráneas viven y necesitan de la circulación de aire, tienen chimeneas por la rampa principal que absorben aire limpio y, a la vez, ductos de salidas que salen a la superficie, de modo de provocar su circulación y así ventilar las instalaciones", cuenta Rodrigo Reveco.

El apoyo incondicional de su esposa Anabella León García durante el proceso de creación -quien no sabía nada del proyecto-, junto a los consejos de un ingeniero en minas le permitieron detectar información de valor para el invento. Por ejemplo, que por esas chimeneas se introducían instrumentos, pero la mayoría de las veces sucumbían o quedaban inutilizables, ya que se golpeaban tanto en el descenso como en el ascenso.

"Ahí me pregunté por qué no hacer algo parecido a un carro con ruedas, pues sabía que la mayoría de los ductos eran con ángulos. Probé un prototipo de madera en varios lugares y funcionó bastante bien".

El concepto fue evolucionando hasta dar con la fórmula perfecta: un cilindro con ruedas. Junto a un amigo ingeniero finalmente llegó al diseño definitivo en 2008 y con ese sustento de base consiguieron que una empresa creyera en el proyecto.

Como parte del proceso, el experto en seguridad informa que "decidimos protegerlo a través de algunos derechos de propiedad intelectual e industrial, como patente de invención en INAPI, todo esto mientras aún estábamos avanzando hacia el diseño final".

Al cabo de un tiempo ocurrió el desastre de los 33 mineros y ahí conoció a Miguel Fortt, ingeniero en minas especialista en rescates. "Con él modificamos algunas partes, pero la cápsula ya funcionaba para salvar a una persona".

Después de San José, ambos creadores terminaron este gran proyecto y Rodrigo ha seguido desarrollando nuevas iniciativas orientados a la seguridad minera.

"En conclusión, inventar siempre será una gran aventura, llena de riesgos y obstáculos, pero sí se puede", subraya Reveco.