Roberto Bustamante, inventor chileno: "No hay que tener miedo a inventar"

Este innovador nacional afirma que cuando llegó a INAPI para recibir apoyo técnico se dio cuenta "de que no era tan complicado el proceso y, más aún, la atención que dan es mejor que en una empresa privada".

Roberto Bustamante es un inventor nacional que recientemente ganó un capital semilla de Corfo gracias a la creación de un modelo de utilidad que consiste en un pastelón con alma de hormigón que utiliza un sistema de anclaje para poder unir de mecánicamente el termoplástico y el hormigón, producto que está orientado a la industria minera. Con esos recursos pudo instalar una pequeña fábrica y con ella ha podido generar nuevos empleos.

La génesis de la idea surgió hacia 2001, cuando este profesional se desempeñaba en una empresa alemana que desarrolló un sistema muy novedoso para fijar láminas de termoplástico al hormigón a través de unos anclajes especiales. La persona que le contrató era el representante de esta empresa alemana para Chile y, a su vez, era inventor y tenía varias patentes aprobadas. Desde ese minuto Bustamante quedó con la inquietud de los inventos.

Roberto Bustamante
Roberto Bustamante

"Yo quería hacer lo mismo en Chile, pero encontré una serie de dificultades y eso era desalentador. Luego me quedé sin trabajo y por mis contactos llegué a INAPI, donde me dieron todo el apoyo técnico. Me di cuenta que no era tan complicado el proceso y, más aún, la atención que dan es mejor que en una empresa privada", cuenta el creador.

A poco andar ocurrió que el sistema de anclajes empezó a desprestigiarse porque no cumplía con los objetivos para el cual fue diseñado, pues al romperse comenzaba a desarrollar y esconder focos de contaminación. "Fue así que comencé a diseñar el mismo sistema, con los mismos anclajes, pero prefabricado y con la forma de una caja de zapatos en colores claros que -en caso que se rompa el producto- permita ver inmediatamente donde está situada la contaminación y así quede reducida a un solo punto. Con ese cambio comencé a probar el sistema desde 2007 y hasta la fecha no ha tenido problemas".

Si bien la creación partió su registro como patente de invención, la dificultad para comercializarla en un principio llevó a Bustamante a buscar fórmulas para abaratar sus costos. Con el apoyo y asesoría de Inapi desarrolló un modelo de utilidad, el mismo que le permitió obtener en 2010 un capital capital semilla de Corfo con el respaldo de Asexma.

Proteger la creación

Con los $40 millones aportados por esa entidad estatal, el inventor pudo implementar la producción a escala industrial e iniciar las ventas. "He estado trabajando en una alianza estratégica con la empresa Diproplás , que quizo ofrecer este sistema de revestimiento a uno de sus principales clientes, que es Molibdenos y Metales. Este nuevo sistema resultó ser el mejor entre todos los que fueron analizados por una empresa externa especialmente contratada para estos efectos, con la recomendación de cambiarse paulatinamente a mi sistema, porque es muy fácil de instalar y de reparar, y cada bloque sólo pesa 12 kilos".

Bustamante hoy está tranquilo porque sabe que su creación está legalmente protegida. "Eso le dio un valor agregado al producto, porque los compradores saben que no se trata de un sueño, sino de algo real y tangible que cuenta con el respaldo de INAPI. Además, nadie puede copiarlo o usarlo sin mi consentimiento".

La fase siguiente del proyecto comercial es difundir los resultados obtenidos por los revestimientos, de manera de posicionarlos en la gran minería como una solución eficiente, entregando muestras del producto a los interesados para que lo prueben y conozcan las ventajas del innovador sistema.

"No hay que tener miedo a inventar algo si uno ve que esa creación está solucionando un problema, porque eso tiene un valor. También hay que tener perseverancia y fe, porque siempre van a haber dificultades, pero cuando se logra que los clientes aprecien la calidad de la solución las cosas sí resultan", concluye Bustamante.

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