Guillermo Garrido, profesor adjunto en Ciencias Agronómicas de la Universidad de Chile: De la innovación industrial a la sala de clases

Este docente vuelca gran parte de su experiencia como inventor en un Taller de Gestión de Innovación Ambiental, donde enseña a sus alumnos técnicas de creatividad y a proteger las eventuales creaciones.

Cuando Guillermo Garrido tenía unos 30 años trabajaba en Montreal para Air Liquide, una empresa francesa que poseía una filial en Canadá, país donde tuvo el privilegio de ser asistente del inventor Robert Lee, un jefe que le incentivó pensar distinto a como lo hacía el resto de los empleados. "Tú piensas diferente y debes dedicarte a ver las cosas desde tu punto de vista y expresarlas como las ves", recuerda el docente de la carrera de Ingeniería en Recursos Naturales Renovables de la Universidad de Chile.

Ya en esa época, Lee tenía registradas 17 patentes en su currículo y era internacionalmente reconocido por ser co-inventor de un ingenioso y revolucionario proceso de producción de acero. Esa manera única y pragmática de ver las cosas le permitió a Garrido participar en proyectos que derivaron en ocho patentes en usos de gases industriales, donde él aparece como uno de los inventores. Hubo una en especial, sobre incineración de residuos sulfúricos de la industria química, por la cual recibió un premio pecuniario en Europa.

Guillermo Garrido
Guillermo Garrido

Ingeniero Civil Químico de la U Santa María, Guillermo es Gerente de Operaciones para Latinoamérica de Atomaer, empresa australiana con tecnologías para la metalurgia del oro y cobre. Hoy toda esa experiencia la vuelca en el Taller de Gestión de Innovación Ambiental que imparte en la Universidad de Chile. "Es un espacio para incentivar a los alumnos a que se crean el cuento, porque todos tenemos licencia para inventar. Además, todos somos diferente y el que se da cuenta de su talento único y lo cultiva puede dedicarse a crear, que no es más que la capacidad de captar anomalías e irregularidades y darles una solución técnica. Todos miran, pero muy pocos ven: de la observación nacen las ideas".

Les enseña a sus alumnos diversas técnicas de creatividad, nociones sobre el método Triz, así como del pensamiento lateral de Edward De Bono. INAPI apoya esta iniciativa con talleres y seminarios sobre búsquedas del estado de la técnica, con lo cual se busca canalizar la generación de ideas y aprender a proteger las consecuentes creaciones.

"Lo primero que hacemos en el curso es que con los 12 alumnos firmamos un acuerdo de confidencialidad donde se especifica que lo que ellos propongan será protegido y, si desarrollamos algo entre todos, lo protegemos entre todos. Enseñamos valores como lealtad y nobleza, que son difíciles de inculcar, porque la educación actual tiene una limitación muy grande: se enseña sólo lo que se puede evaluar cuantitativamente respecto a una referencia pre-establecida, con énfasis en castigar el error, premiando la repetición de lo enseñado. Se incentiva el debate y la crítica, pero a nadie le ponen una buena nota por ponerse de acuerdo. La creatividad es una de esas cosas cuya enseñanza no se puede evaluar cuantitativamente, porque innovar es la exploración de un territorio desconocido", dice el académico.

En ese ámbito, el especialista añade que "la nota que yo pongo es al que se atreve a proponer. Espero que del curso los alumnos salgan con una actitud positiva: si no encuentran una puerta abierta, deben ser capaces de crear otra puerta o hacer un hoyo en el techo para salir del problema", parafraseando al poeta indio Rabindranath Tagore. El mensaje de fondo es visualizar oportunidades donde otros no las ven, buscar aquellos elementos que puedan significar oportunidades y abrir nuevos caminos. "Si lo hacen, habrá patentes".

Para el Taller, Garrido se apoya en charlas dictadas por especialistas de INAPI, en especial de Búsqueda del Estado de la Técnica, en que Carlos Peña explora con efectividad, con cada alumno frente a su respectivo computador, la vasta biblioteca de la OMPI y los diversos buscadores computacionales. "Gran aporte", señala.

Garrido plantea que aunque la academia tiene acceso a mucha información, ya sea generada internamente o publicada en la literatura científica, existe poca comunicación con la realidad tecnológica industrial. Por otra parte, ni empresarios ni legisladores cooperan con la transparencia de lo que ocurre en el mercado, especialmente cuando existen anomalías. "Existe un incentivo perverso, donde las facultades e institutos de investigación tecnológica compiten por fondos concursables, transformándose en adversarios que no se comunican entre sí para evitar el riesgo que otro postule con un tema semejante. Estamos contaminados con un criterio de competitividad y carecemos del talento de ponernos de acuerdo, lo cual sólo incentiva el feudalismo intelectual en cada facultad. Se atrofia así el trabajo en equipo, vital para la innovación por "polinización cruzada", concepto favorito de mi mentor Robert Lee".

Nueva patente

A fines de octubre pasado, junto al co-inventor Roberto Casarejos, logró que les fuera concedida en Chile una patente de invención para su "Barrera colectora de fecas de peces y alimento excedente de jaulas flotantes acuícolas que evita la sedimentación de residuos al fondo marino y procedimiento de operación de barrera para recuperar y reutilizar tales residuos, incluyendo oxigenación controlada del agua sobre la barrera", cuyo número de registro es el 47852. Actualmente, están en el proceso de identificar socios que permitan demostrar la efectividad del invento en jaulas de cultivo de salmones a escala real.

El docente destaca que para la tramitación del registro citado tuvo el respaldo y la orientación del equipo de asistencia en patentamiento de INAPI, en especial de Eugenia Henríquez y Liliana Quezada, quienes identificaron aspectos que necesitaban mejoras no sólo formales, sino también para que la rigurosa redacción de reivindicaciones reflejara con claridad la invención a proteger. "Creemos que con la experiencia adquirida, la tramitación de nuestra próxima solicitud de patente será más expedita".

Garrido explica que "una de nuestras dificultades fue el incumplimiento de plazos de los trámites: no consultábamos el sitio INAPI con frecuencia y, como las resoluciones ocurren y son publicadas en fechas aleatorias, perdimos un plazo para un pago, lo que nos retrasó seis meses tras solicitar una re-consideración. Fue nuestra falta, es cierto, pero sería de gran ayuda a inventores locales, quienes no cuentan con asesoría legal que realice el seguimiento sistemático de plazos -que es nuestro caso- que INAPI comunicara también al Representante de solicitud por e-mail (que consta en sus archivos) cada vez que haya novedades en su tramitación. Un pequeño y rentable esfuerzo para evitar el abandono de patentes".

Guillermo Garrido

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