Álvaro Hurtado, diseñador industrial: "No siempre las soluciones más complejas generan los grandes proyectos"

El profesional es enfático en señalar que proyectos de todos los tamaños pueden ser exitosos. La clave está en darles un valor agregado y protegerlos antes de darlos a conocer.

Hace algunos años, el diseñador industrial Álvaro Hurtado se dio cuenta de que existía una necesidad insatisfecha en el mundo de la medicina, específicamente en lo que se refiere a la rehabilitación de los pacientes con paraplejia o dificultades motoras en sus extremidades inferiores.

Con esa idea en mente comenzó a trabajar en una solución que les permitiera caminar a esos pacientes, para lo cual tomó como concepto base la estructura exterior de los insectos, los que no tienen el soporte de su cuerpo en el interior de sus organismos, sino que en el exterior. De allí surgió el diseño de su exoesqueleto.

Álvaro Hurtado
Álvaro Hurtado

"Se trata de una estructura externa que funciona como el soporte de la persona", explica Hurtado, quien agrega que el modelo original fue diseñado para personas con paraplejia baja, con control del tronco y que tuvieran un buen balanceo. El proyecto demoró dos años en estar listo y la primera acción que realizó este diseñador industrial tras ese hito fue iniciar el proceso de patentamiento.

"Tenía la idea del prototipo, pero me salté varias etapas súper importantes del proyecto, como analizar si había un mercado amplio para la solución, definir bien el financiamiento y las posibilidades que presentaba para el mercado la realización del proyecto. Yo solo estaba enfocado en solucionar un problema, pero no si era interesante para los inversionistas", señala el profesional.

Para avanzar en algunos de estos temas comenzó a participar en varios concursos e, incluso, fue a Corfo. "En todo lados no quedaba por el tema del campo, que era muy especifico". De manera paralela, los plazos legales para avanzar con la tramitación legal de la patente fueron venciendo. "Incluso perdí el año de gracia para patentar en 145 países a través del sistema PCT, por lo que en la actualidad me conviene iniciar una nueva patente", informa.

De esta compleja situación surgió un 'plan B', como fue no centrar la rehabilitación solo en parapléjicos, sino también incluir a personas que están reanudando su marcha motora o aprendiendo a caminar de nuevo. "Con pequeñas modificaciones logré que fuera posible realizar la marcha lineal. Incluí poleas y extensores que realizan la función de los músculos, todo lo cual permite mover la piernas y mantenerse en pie".

"Las personas conocen las cosas por las marcas"

Su principal aprendizaje con esta experiencia fue que cuando alguien tiene una idea y es capaz de solucionar un problema, es necesario tener otros conocimientos para llevar adelante el proyecto, de manera que sea posible producirlo y comercializarlo. "Recuerdo el ejemplo del 'Post it', que es un papel con adhesivo que, en el fondo, satisface una necesidad que no es la gran cosa, pero es un proyecto millonario que se vende siempre. Eso me enseñó que no siempre las soluciones más complejas generan los grandes proyectos".

En ese sentido, un mensaje relevante para los innovadores nacionales es que "si tienen una idea, busquen financiamiento para ella, pues si no tienen capital se van a tener que quedar sólo con la idea. Siempre hay que tratar de buscar soluciones fáciles que permitan replantearse el proyecto, pues hay campo para todos", enfatiza Hurtado.

Tanto es así, que el interés por este avance chileno ha dado que hablar en todo el mundo científico internacional y en la actualidad en varias zonas del mundo se están realizando proyectos de estudio para el desarrollo de exoesqueletos electrónicos. "Yo diseñé un sistema de bajo costo pensando en el mercado nacional, que no necesitara de alguien capacitado para su mantención en el largo plazo y que fuera sencillo, como una bicicleta".

Sin embargo, el tema de la patente no es lo único que le interesa a este diseñador industrial, pues para él también es muy importante el aporte que los diseñadores gráficos pueden hacer por una marca, la cual se transforma con el tiempo en la imagen del producto.

"Las personas conocen las cosas por las marcas, pues ellas son capaces de darles una identidad propia a los productos y diferenciarlos de la competencia. En el caso del exoesqueleto, y si logro completar el producto, voy a utilizar un concepto con historia que permita mantenerla vigente y bien enfocada", indica Hurtado.

Asimismo, el profesional añade que "no todos los creadores nacionales tienen que tener todo tan bien definido y deben saber que hay distintas herramientas con las que se puede trabajar. Por lo tanto, la protección es clave para poder dar a conocer estos proyectos, los que van a tener un buen destino en la medida que sean protegidos y se les de un valor agregado".

Álvaro Hurtado

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