Roberto Cifuentes, innovador chileno: "A veces se innova sin darse cuenta, sin valorizar, y terceros lo aprovechan"

Este emprendedor del norte de nuestro país agrega incluso que el empresario pyme nacional no está preocupado por innovar, sino sólo de producir para pagar sueldos, IVA, etc.

En el año 2007, Roberto Cifuentes enfocó los esfuerzos de su empresa G-Process en satisfacer una necesidad clave en la minería: mejorar la calidad de los cátodos de cobre ofreciendo un aditivo de última generación. Gracias al éxito de esta innovación, ahora está instalando un laboratorio propio que prestará servicios a terceros.

Roberto Cifuentes
Roberto Cifuentes

Cifuentes es un emprendedor nacional que desde muy joven comenzó a interesarse por la innovación. Con sólo 21 años formó la empresa Comercial e Industrial Grecia junto a su padre y hermanos. En 2004, la Asociación de Industriales de Antofagasta (AIA) les entregó el premio José Santos Ossa, el cual se otorga a empresas que impactan positivamente en la región por su aporte al crecimiento y contratación de personas.

Pero fue al momento de retirarse de su empresa familiar para formar G-Process, cuando comenzó el espiral de éxitos. Participó en un concurso en la Universidad de Antofagasta, junto a otras 20 casas de estudio nacionales que presentaron sus propios casos y ganó, justamente, por su perfil innovativo y de emprendimiento.

Como parte del premio, se escribió un libro en inglés y español sobre la iniciativa de Cifuentes, el cual se usa como caso de estudio en las universidades de todo el mundo. Hoy también participa como uno de los cuatro emprendedores de Antofagasta en Endeavor.

Comienzos en la innovación

"En 2003 hicimos una mejora en una chancadora de minera El Abra, que permitió que los equipos fallaran una vez al año y no todos los meses. Dos años después me mostraron una carpeta que llegó de otro lugar y allí estaba mi plano. Esa es la dinámica del empresario pyme: ve una necesidad en el mercado, compra materia prima, produce solución o producto, lo entrega y espera pago porque está en rojo", explica Cifuentes, quién asegura que esta realidad es la que detiene muchas veces los esfuerzos innovativos de las empresas nacionales.

"A veces se innova sin darse cuenta, sin valorizar, y terceros lo aprovechan", manifiesta este empresario del norte de nuestro país, quién agrega incluso que el empresario pyme nacional no está preocupado por innovar, sino sólo de producir para pagar sueldos, IVA, etc.

Esta experiencia permitió a Cifuentes enfocar los esfuerzos de G-Process, su nuevo proyecto por aquellos años, en satisfacer una necesidad importante en la minería. Así definió mejorar la calidad de los cátodos de cobre ofreciendo un nuevo aditivo, con la idea de dejar en el pasado un producto utilizado en este mercado desde la década de 1960 para los mismos fines. Tuvo éxito, "hicimos mezclas y resultó algo de buena calidad y que hoy se utiliza en 17 plantas en el país, desde Quebrada Blanca hasta Los Bronces", comenta Cifuentes.

Una de las primeras cosas que realizó fue registrar el producto bajo la marca DXGF7. "Fue un acierto, porque la marca tiene importancia. La gente se queda pegada con ella y hoy somos referentes en el mercado, pues está hecho sobre la base de productos naturales", explica el emprendedor.

Si bien el producto se intentó patentar, no se pudo porque hubo un antecedente previo en Japón, por lo que carecía de la novedad necesaria para ser protegido. "El proceso permite medir con exactitud el ppm y eso nos dio una ventaja, porque el cliente quiere saber qué y cuánto está usando. Como no se pudo patentar, optamos por mantener el procedimiento de medición como secreto industrial, de manera de no abrir el invento a terceros y dar pie a que se vaya por el lado", informa el emprendedor.

Nuevos proyectosEn la actualidad la empresa también tiene en desarrollo un ánodo de superficie aumentada que está en estado de resolver la solicitud de patente y que ya utiliza la minera Lomas Bayas ubicada en Antofagasta, aunque se espera que también lo adopte la firma australiana Xstrata Technology. Se trata de un polvo de cobre que tiene bajo nivel de producción mundial, pero se prevé un aumento de este porque se puede aplicar en biotecnología como bactericida, además de otras aplicaciones.

"Sobre las patentes he aprendido que pasa algo parecido con los software: hay que invertir en especialistas para las patentes, para que no sea débil y no tenga vacíos. La patente es un intangible, pero tiene un tremendo valor. Es una inversión. La idea no es generar tecnologías que se vayan a robar y se pierdan. Ojalá se abrieran en institutos y universidades carreras vinculadas a este tema, especialmente, si se habla tanto de innovación y emprendimiento", señala Cifuentes.

El empresario añade que los países líderes en patentamiento saben que ello se debe a la estrategia de trabajo conjunto entre emprendedores, universidades y gestores de patentes. "Acá no sucede, pues las universidades miran a la industria como algo interesante, pero lejano; y los empresarios no miran a las universidades. Se generan egoísmos".

Para enfrentar esta realidad, la empresa está instalando en Antofagasta un laboratorio que no sólo va a servir para nuevos desarrollos propios, sino también para prestar servicios a terceros ligados a la minería.

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